lunes, 16 de diciembre de 2013

Amukina: el colmo de los colmos

Hoy vamos estudiar un producto un tanto peculiar: "Amukina frutas y verduras"


Se trata de un desinfectante para frutas y verduras, en su web podemos encontrar las instrucciones de uso, explicaciones sobre la importancia de desinfectar los alimentos, y las siguientes afirmaciones:
(enlace a la web: http://www.amukina.es/dudas )


¡Es estupendo!, dice ser mucho mejor que la lejía, y muy diferente a la lejía. Pues nada, como siempre vamos a la parte trasera del producto, a ver qué tiene...
(Click para imagen original)


¿Cómo?, la composición es "hipoclorito de sodio", es decir, ¡lejía!. El mensaje entonces es: "no lave las frutas y verduras con lejía, use lejía, que tiene muchas ventajas frente a la lejía". 

Pero sigamos, que esto no se acaba aquí, volvamos a la web:


Insisten en que su producto (lejía) es distinto de la lejía, por si fuera poco, afirman que es poco rentable y que el proceso productivo que utilizan es más caro que otros, dicho de otra forma: "producimos lejía con un método muy caro y muy poco rentable, y encima vamos alardeando de ello en todos nuestros envases".

A la vista de estos datos caben dos posibilidades; la primera es que las personas que fabrican este producto no son precisamente unos/as linces del mundo de los negocios. La segunda posibilidad es que cuando se comparan con "otras lejías" se refieren a las que no son aptas para el uso alimentario (por ejemplo las que contienen jabón). En este último caso sería cierto que para desinfectar alimentos su lejía es mejor que "otras lejías", pero es que si no lo fuese no se podría vender.

Por tanto tenemos un nuevo premio "pollo sin espinas" (anterior producto ganador del premio)


2 comentarios:

  1. En toda publicidad se ve lo importante que es el uso de las palabras, porque la gente en general desconocemos los tecnicismos y de eso se aprovechan. Muchas de las veces hay que salir a comprar con un doctorado en química, un máster en psicología y vete tú a saber qué, para que no nos la cuelen. Ahora tú vas tan feliz con tu botellita para lavar los productos sin lejía y zas, le echas un taponcito de eso al váter y te lo deja igual de limpio. Vaya tela.

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  2. Ahí está el truco, ellos no dicen "sin lejía" pero lo expresan de tal forma que lo más normal es pensar que no tiene lejía. Hacen piruetas en sus afirmaciones para dar a entender algo que no es cierto sin decirlo de forma explícita, con ello su campaña publicitaria se ajusta a derecho.

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